La disposición 1108/13 y sus consecuencias en el comercio exterior de la región

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El Consejo Directivo y el Consejo Consultivo del El EN.A.P.RO., manifiestan su profunda preocupación por los impactos producidos sobre el puerto de Rosario debido a la aplicación de la disposición 1108/13 de La Subsecretaria de Puertos y Vías Navegables de la Nación. La resolución impide que las cargas de exportación originadas en puertos argentinos, sean transbordadas en puertos de países que, aunque formen parte del MERCOSUR, no tengan acuerdos de transporte marítimo de cargas con la República Argentina.

Como es de público conocimiento, salvo Paraguay y Brasil, el resto de los países del MERCOSUR no tienen acuerdos de transporte, por lo que en la práctica las cargas originadas desde el puerto de Rosario quedaron imposibilitadas de ser transbordadas en el Puerto de Montevideo.

Previo a la entrada en vigencia de dicha resolución, noviembre de 2013, el Puerto de Rosario contaba con conexiones regulares de transporte por agua con el Puerto de Navegantes (Brasil), el puerto de Buenos Aires vía barcaza y dos líneas regulares con el Puerto de Montevideo, salida que por su regularidad y servicio era elegida por cargadores locales.

Las razones por las cuales el gobierno nacional impulso esta disposición se basaban específicamente en propiciar que la logística de las cargas se direccione a los puertos nacionales, impulsando el uso de flotas de bandera nacional. Sin embargo, a casi 10 meses de su entrada en vigencia, podemos destacar que las consecuencias de su aplicación tiene un impacto altamente negativo, no habiendo logrado el objetivo planteado. En lo que específicamente concierne al Puerto de Rosario ha afectado de manera sustancial la conectividad fluvio-marítima del Puerto.

Tal como lo advertimos en su momento, si lo que se perseguía era evitar que la mayoría de las cargas de los puertos fluviales hagan transbordo en puertos de países limítrofes, esta disposición no ha sido la solución ya que en el caso del Puerto de Rosario los cargadores actualmente optan por sacar sus productos a través del Puerto de Navegantes (operado por una naviera internacional), o bien, transportan por tierra sus productos hasta el Puerto de Buenos Aires, lo que ocasiona mayor concentración de camiones en las rutas y no representa ningún impulso ni beneficio para la flota de bandera nacional. Un claro ejemplo de lo mencionado anteriormente es la reciente confirmación de la suspensión del servicio regular que conectaba el Puerto de Rosario con el de Buenos Aires a través de embarcaciones de bandera nacional.

En cuanto a las razones que se han esgrimido, es importante destacar que el EN.A.P.RO. siempre sostuvo e impulsó la necesidad de contar con una buena conexión fluvial con el Puerto de Buenos Aires, no como una salida exclusiva pero si en línea con la idea de que Argentina requiere de una matriz de transporte que tenga un Puerto hub dentro de en su territorio. Motivo que nos ha llevado a suscribir un acuerdo con el puerto de Buenos Aires a los efectos de mejorar la operación de las embarcaciones de cabotaje originadas en Rosario en las operaciones de transbordo para mejorarlas en tiempos y eficiencia operativa, a la par de haber gestionado insistentemente una modificación en la practicas aduaneras para que los manifiestos de exportación se expidan en los puertos de origen.

Por otra parte, el EN.A.P.RO. manifiesta su interés y apoyo por el desarrollo de una flota mercante de bandera nacional, y de la industria naval y el trabajo de los argentinos en las distintas actividades vinculadas a la navegación.

Por consiguiente es importante resaltar que la discordancia con la disposición no la centramos en las razones que explícitamente se esgrimieron, sino en las consecuencias que la medida trae como resultado de su aplicación, sumado a que su implementación fue llevada a cabo de manera arbitraria e intempestiva.

En consecuencia, quienes suscribimos, entendemos que la medida avanza sobre la economía de la región, complica la integración regional y del MERCOSUR, es el resultado de la negación de diálogo previo a las medidas, además de ser centralista en su concepción.

En vista a los fundamentos y consideraciones aquí vertidas, reclamamos con carácter de urgencia la suspensión de la resolución y la apertura de un espacio de diálogo para llegar a consensos beneficiosos para la logística regional, los exportadores argentinos y la actividad del puerto de Rosario.

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