Un gran negocio

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Argentina exporta el 95% de lo que produce, siempre con agregado de valor

La cadena de valor del maní es una de las economías regionales de mayor importancia para nuestro país, principalmente, debido a como la misma se destaca a nivel internacional. Específicamente, alrededor del 90% del maní se produce e industrializa en la provincia de Córdoba, lo que lo transforma en una economía regional sumamente importante para dicha jurisdicción, tanto a nivel de producción primaria, como nivel de los sectores industrial y agro exportador. Córdoba es reconocida en el mundo por la calidad de su maní, y por el desarrollo tecnológico aplicado a su producción, industrialización y acondicionamiento para exportación. La cadena alimentaria del maní representa una pieza clave dentro de la matriz productiva del país, especialmente dentro del rubro alimentos y bebidas, en el cuál aparece entre los primeros puestos del ranking de exportaciones.

Según datos de la Cámara Argentina del Maní (CAM), el Sector Agroindustrial Manisero está conformado por 21 empresas agroexportadoras, entre las que se encuentran PyMEs y cooperativas de capitales nacionales, y sólo dos empresas de capitales extranjeros que se encuentran radicadas en nuestro país desde hace muchos años. El 50% de las exportaciones del sector manisero son realizadas por 4 empresas de gran tamaño, el 39% por 9 empresas medianas y el 11% restante son realizadas por 11 compañías pequeñas.

Gran parte de la producción primaria y de las empresas dedicadas a la industrialización del maní se encuentran localizadas en la provincia de Córdoba. Alrededor de treinta localidades del interior cordobés sostienen sus economías gracias a la agroindustria manisera como única fuente significativa de empleo. Desde la CAM sostienen que “el maní es a la provincia de Córdoba lo que la viña a Mendoza o la caña de azúcar a Tucumán”. Otras provincias que participan en una medida mucho menor dentro de la cadena del maní son Salta, San Luis, La Pampa y Buenos Aires.

Desde la CAM estiman que el Cluster Manisero involucra cerca de 12.000 puestos de trabajo, directos e indirectos, en estas localidades del interior cordobés. Hay cientos de puestos de trabajo dependientes de sectores vinculados casi exclusivamente con la producción manisera en lo referente a la producción y comercialización de fitosanitarios, fabricación de equipos y maquinaria agrícola e industrial específica, laboratorios de control de calidad y certificación de cargas, empresas de servicios de aseguramiento y certificación de la calidad de los productos y procesos, compañías de transporte marítimo y multimodal de cargas, asesores de ingeniería y tecnología agro-industrial para maní, equipos y profesionales de la investigación científica y tecnológica, empresas de construcción, y diversos servicios de comunicaciones e informática que brindan su apoyo al Sector Agroindustrial Manisero.

El complejo del maní es el único donde los productores primarios están integrados eficazmente a la industria y a la exportación, formando parte de una cadena casi perfecta en su sinergia. A diferencia del resto de los sectores agropecuarios, los productores locales maniseros están asociados en cooperativas, las que a su vez, poseen sus propias plantas industriales y sus propias operaciones de exportación; o bien mantienen convenios asociativos con las empresas industriales. Es consenso entre los participantes del sector que la integración vertical entre las distintas etapas del proceso de producción es un factor que distingue al Cluster Manisero sobre otras cadenas y a nivel mundial. Es lo que permite tener todos los procesos estandarizados y controlados, y da un plus de calidad a la hora de insertarse en los mercados de mayor exigencia mundial.

Los riesgos y costos propios de la producción de esta legumbre (muchas veces considerada como una oleaginosa a la hora del análisis debido a su alto contenido oleico y su utilización para la fabricación de aceite) llevaron a productores e industriales procesadores, que a su vez exportan, a asociarse con el objetivo de atenuarlos. Los beneficios son mutuos en tanto el productor recibe financiamiento y asistencia técnica por parte de la industria y ésta, a través de un constante monitoreo del cultivo, se asegura un producto de calidad.

Asimismo, de los desechos de la producción de maní como lo es la cáscara, se han desarrollado procesos para la generación de energía eléctrica y para la producción de carbón activado, lo que no sólo agrega mayor valor a la cadena sino que reduce la contaminación a lo largo del proceso productivo en aras de un desarrollo sustentable.

Producción

En lo que respecta a la producción primaria, Argentina se encuentra entre los 10 principales productores de maní a nivel mundial, alternando entre el 9no y 10mo puesto con Senegal, y promediando, según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), el millón de toneladas en caja o vaina durante las últimas 5 campañas.

Nuestro país participa del 2,4% de la producción mundial de maní en caja, que en la última década se ha mantenido relativamente estable, fluctuando entre las 40 y 45 millones de toneladas. Si bien el volumen de la cosecha nacional es relativamente bajo, el tamaño reducido del mercado interno le permite volcar prácticamente la totalidad de lo producido en el mercado internacional.

China es por lejos el mayor productor de maní a nivel global, quedando cerca de alcanzar las 18 millones de toneladas en la última campaña. A su vez, el gigante asiático es el máximo consumidor en el mundo, alrededor de 12 kg per cápita anuales, absorbiendo cerca de la totalidad de su producción e incluso importando productos derivados de otros países como la Argentina.

India, Nigeria y Estados Unidos son los países que le siguen en el ranking de producción a China, pero a una distancia enorme. Éstos también consumen gran cantidad de la producción internamente. A pesar de esto, India y Estados Unidos, principalmente el primero, consiguen obtener un saldo exportable que les permite destacarse en el comercio internacional del complejo manisero.

La última campaña manisera en nuestro país, al igual que lo que sucedió con el resto de la cosecha gruesa, se vio fuertemente afectada por la sequía que generó grandes pérdidas en los rendimientos. Según datos de la CAM, en la 2017/18, la producción de maní en grano cayó cerca de un 26 % respecto al ciclo previo, a partir de una pérdida en los rindes del orden del 29,4 % (pasaron de 23,1 qq/ha a 16,3 qq/ha). Esto se dio en un contexto en el cual la superficie sembrada había crecido un 5,2 %.

De cara a la próxima campaña, desde la misma entidad estiman una reducción del área sembrada estimada en el 16 % respecto del ciclo inmediato anterior, pasando de 423 mil a 355 mil hectáreas. Los malos resultados de la campaña 2017/18, junto con el alto impacto de la re instalación de las retenciones y la baja de los reintegros a la exportación, así como las escasas oportunidades de acceso a fuentes de financiación, explican la actual disminución de la superficie de cultivo según la CAM.

En relación a esto, en un informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba enfocado a estimar el impacto de la disminución de los reintegros a la exportación de la agroindustria en la provincia, se establece que el clúster manisero, uno de los más importantes de la provincia y el país, considerando una campaña normal sufriría un recorte de $ 717 millones en concepto de reintegros. Respecto al total que dejaría de recibir la cadena agroindustrial, es el sector más perjudicado; el 78% de los recursos que dejará de percibir la economía cordobesa debido a la eliminación de los reintegros corresponden al maní.

Exportaciones

Tomando como base un informe publicado desde la Secretaria de Agroindustria de la Nación, se establece que del total producido a nivel mundial sólo se comercializa un 8% del maní crudo, fundamentalmente porque la mayoría de los países productores son a su vez importantes consumidores y procesadores de maní. El procesamiento abarca desde el tratamiento con temperatura para eliminar la piel para luego comercializado como maní sin cáscara o confitería, hasta aceite de maní, pellets, maní en conserva, o bien, realizando un mayor avance en la cadena productiva para la posterior comercialización como snacks, pasta de maní, maní con chocolate, y otros productos de confitería.

En los últimos años la producción media nacional fue de 1,05 millones de toneladas, de las cuales se exporta el 95 %, un 50% a la comunidad europea y el otro 50% a cerca de un centenar de países. El amplio saldo exportable tiene que ver con el bajo nivel de consumo local, aproximadamente 400 gramos per cápita por año, muy por debajo del registrado en los países de consumo tradicional como los Países Bajos (principal importador de la producción nacional) donde ronda los 5 kg per cápita.

El 95% de lo exportado contiene valor agregado, con la variedad maní blancheado (la primera etapa de industrialización) como principal protagonista del mercado, ocupando el 70% de lo que se exporta. En menor medida, se suman otras variedades, como maníes para confitería, saborizado, pasta, manteca, aceite, harina, pellets y expeller.

Debido a las complicaciones climatológicas sufridas en la campaña 2017, el complejo del maní exportó durante ese año 565 mil toneladas de maní y subproductos, lo que representó una disminución del 20 % respecto del volumen exportado en la campaña récord del 2016. Sin embargo, las exportaciones de aceite se han mantenido e, incluso, mostraron un leve aumento.

A pesar de esto, en los últimos años Argentina se ha consolidado como el primer exportador mundial de maní de calidad. El destino primordial del maní nacional es la industria de snacks y confituras. El consumo de maní y productos con maní es un hábito alimentario arraigado y tradicional en muchos países del mundo. A diferencia de China, India, Nigeria, Brasil, Senegal y otros orígenes, Argentina y los Estados Unidos compiten en el mercado del maní de alta calidad para consumo humano. Aunque fronteras adentro de nuestro país es un dato que se ignora, el maní argentino es una marca registrada que identifica a un producto apreciado y prestigioso entre los consumidores de snacks más exigentes del mundo.

A su vez, desde su lanzamiento en 2007, los productos maniseros se exportan al mundo con el sello de calidad “Maní de Córdoba”, denominación de origen que garantiza la calidad premium, según los más rigurosos estándares internacionales. Esta calidad es monitoreada a través de diversos convenios con instituciones de investigaciones realizados a través de la Fundación Maní Argentino.

No es un dato menor, según establece la CAM, que además de la propia China, otros países productores de maní están demandando cada vez más Maní Argentino para sus nichos gourmet. También compran nuestro maní otros productores importantes, como EE.UU., India, Sudáfrica, México, Turquía, Brasil, Egipto y Australia.

Según un informe de la Dirección Nacional de Alimentos y Bebidas de la Secretaría de Agroindustria de la Nación, las preparaciones de maní fue uno de los productos que lideró las exportaciones del rubro Alimentos y Bebidas en términos de valor, ocupando el séptimo lugar con una participación del 1,8 %.

Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario